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Nieves Moreno Gallardo

'La lucha es larga, pero la vida es más larga', Blas Infante.

POR FRANCISCO JAVIER PÉREZ MUÑOZ DESDE LA PRISIÓN DE JAÉN

    Quiero hacer constar de antemano mi máximo respeto hacia todas las mujeres que sufren el maltrato de verdad. Desde aquí las animo a denunciar a sus maltratadores sin dudarlo ni un instante. En cambio, a las aprovechadas, que sepáis que por utilizar la ley fraudulentamente tenéis menos corazón que un buitre carroñero y sois las que faltáis el respeto a las realmente maltratadas, vejándolas de segundas y, a su vez, maltratando al varón. ¡Sois una doblemente maltratadoras!
    Es evidente, por el preámbulo, que, sinceramente, estoy más quemao que la pipa un indio. Pero tras veinticinco malditos meses de talego, y solo a siete del supuesto final, me tranquiliza reflexionar sobre la frase del título, originaria de nuestro héroe Blas Infante, padre de la patria andaluza. Y es que la lucha que padezco es tan larga como inhumana e injusta, pero ciertamente la vida es más larga aún. Sin embargo, pienso que el destino de cada uno de nosotros ya está escrito y yo confío en él. Porque además, no tengo otro. Así que dejemos que sea el destino, el que juzgue el pasado, presente y futuro. Un dicho popular afirma que no hay mal que por bien no venga. Yo ya he identificado ese bien, que no es otro que percatarme de una vez por todas (y así poder protegerme) de la existencia de individuos e individuas sin escrúpulos capaces de hacer cualquier cosa por tal de conseguir sus objetivos perversos. El artista polifacético Leonardo da Vinci dijo: "Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte". Ciertamente, dejamos en el olvido que algún día nuestro corazón dejará de latir. No sabemos dónde ni cuando se apagará nuestra respiración. Yo, lo que sí sé, es que me llegará ese día. Y, la verdad, quisiera irme creyendo que, después de la muerte, existe la gloria. Evidentemente este mundo, cada vez más loco, no nos da cuartel para demostrar realmente la persona que somos. Es cierto y, si no, que me lo digan a mí, que además de estar desamparado por la ley, no escucharon mis plegarias de un padre desesperado y un hijo de Dios, una madre destrozada por no comprender que su hijo fuese detenido y apresado. Platón dijo que "La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo". Pero creo en Dios, y estoy seguro de que Él hará justicia. ¿Y si esta vida no es más que una prueba a la que Él nos somete? Pero eso no vale sólo pensarlo, sino que el corazón lo sienta de verdad. Entonces ni los que se creen todopoderosos llegarán a vivir la paz verdadera, que en estos momentos vivo yo. Nuestro querido Blas Infante también dijo: "Después de nosotros vendrá el complemento de nuestra obra, nuestros continuadores, únicamente alimentando la verdad, podremos alentar el espíritu de los hombres venideros". Las que denuncian en falso y quienes las amparan a golpe de ley deberían pensar más en nuestros hijos, cuya felicidad no debería ser cambiada por la nuestra.

 

Francisco Javier Pérez Muñoz,
en febrero de 2011,
alcanzando el final de su secuestro.

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